Seguramente le ha dejado claro a su hijo que no debe beber, fumar o consumir otras sustancias. Pero, a pesar de sus esfuerzos, siguen haciéndolo. ¿Por qué? ¿Y por qué no pueden ver lo perjudicial que es este comportamiento?

    La respuesta corta es que, para ellos, el consumo de sustancias es la solución a un problema a pesar de los riesgos o daños.

    Descubrir el problema

    Una de las claves para ayudar a su hijo a reducir o abandonar su consumo de sustancias es comprender esos problemas subyacentes y ayudarle a encontrar soluciones más saludables.

    Los adolescentes y los jóvenes adultos pueden experimentar inicialmente con el consumo de sustancias por diversas razones: para encajar, sentirse más seguros de sí mismos o simplemente satisfacer su curiosidad. Con el tiempo y el uso repetido, pueden descubrir que el consumo de sustancias “resuelve” también otros problemas para ellos, como controlar la ansiedad, conciliar el sueño, mantener el ritmo de las tareas escolares o evitar otros problemas.

    Su hijo consume sustancias porque resuelve un problema o satisface una necesidad para él, no porque intente frustrarle o volverle loco.

    Es un comportamiento humano normal. Todos repetimos comportamientos cuando hay algo que ganar. Por ejemplo, algunas personas trabajan horas extras para satisfacer sus necesidades o deseos económicos. Algunos utilizan su tiempo libre para hacer ejercicio porque disfrutan de cómo les hace sentir. Otros van al bar después del trabajo porque así se relajan y socializan. La recompensa -dinero, salud o socialización- es la razón por la que se repiten los comportamientos.

    Identificar las soluciones

    Saber qué obtiene su hijo del consumo de sustancias es un puente para ayudarle a encontrar alternativas más saludables para satisfacer las mismas necesidades. Por ejemplo, si su hijo parece beber o consumir marihuana por aburrimiento, ayúdele a encontrar otras actividades en las que pueda participar. Usted es quien mejor conoce a su hijo, pero aquí tiene algunas ideas para empezar:

    • Conseguir un trabajo a tiempo parcial
    • Apuntarse a un equipo deportivo
    • Tomar clases de música
    • Empezar un programa de ejercicios
    • Preparar las comidas juntos
    • Ser voluntario

    En este ejemplo, encontrar soluciones a su aburrimiento no es una respuesta completa para dejar de beber o consumir marihuana, pero cada minuto dedicado a una actividad más saludable es un progreso.

    Entender qué es lo que impulsa el consumo de sustancias de su hijo también puede ayudar a reducir su sensación de ansiedad y dar un elemento de previsibilidad al comportamiento de su hijo. Si seguimos con el mismo ejemplo, ahora sabe que cuando su hijo se aburre, su solución “es” beber o consumir marihuana. Puede interrumpir este patrón de comportamiento si busca formas de reducir su aburrimiento.

    Tal vez no esté seguro de por qué su hijo consume sustancias. No pasa nada. Pruebe a preguntárselo a su hijo, y hágalo con un verdadero sentido de la curiosidad y la calma. Preguntas como “¿Qué te hace fumar marihuana?” o “¿Cómo te ayuda la bebida?” dichas con un interés genuino -y sin juzgar ni criticar- pueden ayudar mucho a entender. Podría ser el comienzo de una conversación muy productiva con su hijo.

    Una vez que comprenda mejor los problemas o las necesidades que impulsan el consumo de sustancias de su hijo, podrá empezar a desarrollar un plan para cambiar el curso de su consumo.

    En los hogares donde un niño está usando sustancias, puede ser fácil concentrarse en todo lo que el niño está haciendo mal y responder con conferencias, castigo y confrontación. Desafortunadamente, esto a menudo solo aumenta la tensión.
    Al igual que las señales de tráfico y los guardarrieles nos ayudan a navegar por la carretera con seguridad, los límites y las fronteras nos ayudan a navegar por la vida. Cuando su hijo cruza un límite, usted tiene la opción de permitirle experimentar las consecuencias naturales de sus acciones,…