Cómo la Fe Puede Ayudarle a Lidiar con el Consumo de Sustancias de Su Ser Querido


La relación que usted tiene con su fe, su religión o espiritualidad es única. De hecho, cada uno de nosotros vive y entiende sus creencias de manera distinta. Y aunque existen diferencias, las personas de fe comparten la convicción de que existe una fuerza superior a ellas mismas.

Esa creencia, de que existe algo superior a nosotros mismos, puede ser útil para que usted obtenga fuerza a fin de apoyarse a usted mismo y a un ser querido que consume sustancias.

La fe puede ser especialmente útil para las familias latinas, cuya cultura está asociada a una mayor práctica religiosa que otras comunidades.

Los creyente a menudo consideran que en su ser querido existe la divinidad independientemente de su consumo de sustancias. Además, tenga en cuenta que su consumo de sustancias no definen a su ser querido como persona.

Si mantiene ese pensamiento con usted, su amor y su compasión será de gran utilidad en su afán para brindar apoyo.

La fe en una sociedad sin fe

Algunos segmentos de la sociedad no dan a todas las personas el mismo valor. La discriminación por color de piel, origen étnico, religión, identidad de género u orientación sexual, es padecida por muchos individuos. De hecho, esta discriminación puede ser uno de los factores por el que las personas empiezan a consumir sustancias.

Además, los desórdenes por consumo de sustancias y la adicción con frecuencia son vistos como fallas morales o de carácter, lo cual es falso. La adicción es una enfermedad compleja. Pero esta imagen negativa del consumidor de sustancias como criminal o vicioso ha afectado de manera particular a las personas de color en Estados Unidos.

Su fe, por ello, puede ser una fuente de fortaleza para usted y su ser querido. Cualquier que sea el nivel de consumo de sustancias de su ser querido, recuerde que él o ella merece amor, respeto y compasión. Es importante tener presente está idea todo el tiempo, pese a que otras personas o en su comunidad la olviden.

Las oraciones pueden ser esenciales para las personas de fe, pero en sus actos es como usted demuestra su compromiso, valores y creencias.

Un guía de apoyo

Es cierto que muchas iglesias han fomentado los estigmas o las ideas negativas sobre las personas que consumen sustancias. Sin embargo, cada vez más líderes religiosos reconocen que la adicción es una enfermedad que es tratable.

En ese sentido, el líder de su congregación local (un sacerdote, pastor, imán, rabino, etcétera) puede estar dispuesto a escuchar sus preocupaciones en torno al consumo de sustancias de su ser querido. Es posible que ese guía religioso le escuche sin juzgar la situación. Esto puede ser especialmente útil si usted no está preparado para compartir la situación de su ser querido ante conocidos, amistades o familiares.

En general, todas las religiones enfatizan la importancia del perdón, la compasión y la comprensión. Estos valores pueden ser valiosos para las familias con un ser querido que tiene problemas con su consumo de sustancias, en especial si pueden recurrir a un líder religioso que los ponga en práctica.

Sentido de comunidad

La fe también puede generar un sentido de pertenencia. Algunas congregaciones religiosas, por ejemplo, tienen incluso grupos dedicados a apoyar a personas que lidian con la adicción y a sus familias. Eso puede servirle a usted para sentir ánimo y apoyo de parte de otras personas en una situación similar a la suya.

Además, en algunas congregaciones usted puede unirse a grupos de oración, lo que podría servirle de aliento.

Al margen de sus creencias, asistir a grupos de oración, a servicios religiosos o al templo puede también ser una manera de cuidado personal. Recuerde que es esencial que usted esté bien emocionalmente para apoyar a un ser querido que lidia con el consumo de sustancias.

Si su ser querido está dispuesto, participar en un grupo de su congregación religiosa puede ayudarle a crear una nueva red de amistades que no consuman sustancias o estén en un proceso de recuperación.[1]

Fe y migración

Si usted nació en otro país o tiene familiares que viven con usted que migraron de otro país, quizá sabe que la fe religiosa y las iglesias pueden ser un apoyo importante. La fe y las congregaciones ayudan a las personas a enfrentar una nueva cultura en un país donde pueden sentirse aislados. Este apoyo puede ser especialmente valioso para aquellas personas que migraron sin documentos.

Los templos pueden ser sitios de refugio y esperanza, por lo que pueden ayudarle a reducir el estrés relacionado con la migración, la discriminación o el abuso en el trabajo. Además, pueden servir como un factor de protección.

Un estudio encontró que los migrantes latinos que asisten a la iglesia, fuman y beben menos que otros migrantes latinos que no lo hacen, además de que realizan mayor actividad física.[2]

Otros estudios igualmente han indicado que la religiosidad de los adolescentes latinos puede servir como protección contra el consumo de marihuana.[3] Además, los jóvenes latinos que asisten a la iglesia tienden a tomar y fumar menos, así como a consumir menos sustancias que personas que no asisten a servicios religiosos.[4][5]

Espiritualidad más allá de las religiones

Es posible que usted no se identifique con una iglesia en particular. Aunque casi la mitad aún se describen como católicos, el número de latinos que se identifican con una religión continúa disminuyendo.

Aun así, usted puede encontrar fuerza en prácticas espirituales que a menudo se realizan de manera individual, al margen de una congregación. Esto es el caso de la meditación o la práctica de la consciencia plena o mindfulness.

Tanto la meditación como la práctica de la consciencia plena o mindfulness están asociadas con menores tasas de estrés, depresión y ansiedad, por lo que pueden ser de ayuda para su cuidado personal. Recuerde que es necesario que usted dedique tiempo a usted mismo para ser más efectivo en su esfuerzo por ayudar a su ser querido.

Practicar estos ejercicios puede además servir de ejemplo para su ser querido como una manera saludable de lidiar con la ansiedad y el estrés.

Estas prácticas están relacionadas con un menor consumo de alcohol entre latinos. Además, pueden ser también un factor de protección para personas que quieren reducir su consumo de alcohol.[6]

Otros estudios han indicado que las prácticas espirituales sin relación a una religión particular pueden también desempeñar un papel positivo en el proceso de recuperación de una adicción.[7]

Tradiciones comunitarias

Si usted acude a una iglesia católica o cristiana, o a alguno de los templos de otras denominaciones religiosas (como sinagogas, mezquitas, etcétera), algunas de sus tradiciones pueden ayudarle a usted, su familia y su ser querido en su esfuerzo por lidiar con el consumo de sustancias.[8] Por ejemplo:[9]

Oración: orar puede brindar consuelo, fortaleza y esperanza para usted y los miembros de su familia.

Misas y servicios religiosos: tradiciones como asistir a misa o a servicios religiosos pueden servir como una manera de renovar su fe.

Sacramentos: tradiciones como la eucaristía, o tomar la hostia como un símbolo de la aceptación de Cristo, pueden resultar reconfortantes. Estas prácticas además pueden fortalecer ideas como el perdón y la reconciliación. Esto puede reducir la tentación natural que usted puede sentir de culparse a sí mismo o a su ser querido, lo que nunca resulta útil.

Expiación: además del cristianismo, el judaísmo valora la idea de purgar, pagar, reparar o expiar los errores. Esta práctica, de aceptar sus fallas y tratar de reparar cualquier daño hecho puede ser positiva. Esto puede darle la sensación de que de ahora en adelante usted puede cambiar con sí mismo y su ser querido.

Confesión: el rito católico de la confesión de los pecados también puede ser una oportunidad para que usted se perdone a sí mismo por decisiones que pudo haber tomado respecto al consumo de sustancias de su ser querido. Y también puede servir para liberarle de los remordimientos o los sentimientos de culpa, que no son de ayuda en su afán de ofrecer aliento.

Grupos de apoyo: algunas congregaciones ofrecen grupos de apoyo para familias que enfrentan adicciones. Estos grupos pueden brindar un entorno seguro para que los miembros de la familia compartan sus experiencias. Asimismo, es posible recibir orientación y apoyo espiritual, y encontrar personas para rezar en grupo.

Terapias: algunos grupos como las Caridades Católicas, el Ejército de Salvación, la YMCA y los Centros de la Comunidad Judía (JCC, por sus siglas en inglés) ofrecen terapias grupales e individuales para personas que lidian con adicciones, aunque sus servicios en español son limitados.

Programas relacionados con la fe

Seguramente usted ha escuchado sobre el programa de Alcohólicos Anónimos o Narcóticos Anónimos. Esos son ejemplos conocidos de cómo la fe puede utilizarse para contrarrestar el consumo problemático de sustancias. Aunque hay muchas variaciones, estos métodos originalmente se basan en la aceptación de que una persona necesita la ayuda de un “poder superior” para mantenerse sobria.[10]

En sus etapas finales, los miembros de estos grupos se reúnen a orar y meditar, y se pide a los participantes seguir la voluntad divina. Esta práctica es voluntaria. Se permite además que cada persona interprete a Dios o la divinidad de acuerdo con sus creencias.

Para las familias que tienen a un ser querido que lidia con el consumo de sustancias, existen también grupos dedicados a apoyarles, tales como Al-Anon, Nar-Anon y Familias Anónimas. Estos grupos reconocen que los amigos y familiares de las personas con problemas de consumo de sustancias a menudo enfrentan traumas y necesitan apoyo emocional y comprensión.

Los programas basados en los principios de 12 pasos funcionan para muchas personas y son ejemplos de cómo la fe puede ser una manera de controlar el consumo.[11]
Sin embargo, es importante considerar que existen otros métodos, que no se basan en la abstinencia absoluta, para combatir el consumo problemático de sustancias.

Independientemente del enfoque o los enfoques que usted o su ser querido elijan para abordar su consumo problemático de sustancias, la fe, la religión o la espiritualidad podrían ayudarle a lograr sus metas.

Reducción de daños

La reducción de daños significa reducir el peligro que corre una persona, en este caso su ser querido, cuando consume sustancias. Estas prácticas salvan vidas.

Aunque su intención puede ser que su ser querido deje de consumir sustancias por completo, puede que ella o él aún no esté preparado para dejar de consumir. Es también posible que ni siquiera esté dispuesto a reducir su consumo. Aún en estas condiciones, usted puede ayudarle.

Recuerde que la intención final es mantener a su ser querido con vida y a reducir los daños de su consumo. Su fe, en estos casos, puede ser muy importante.

Considere cómo puede reducir el peligro que corre su ser querido al consumir sustancias y converse con ella o él sobre cómo podría usted apoyarle. Brinde el apoyo que su ser querido haya aceptado y respete sus decisiones.

Si quiere aprender más sobre la importancia de reducir los daños del consumo de sustancias, lea este artículo.

 

Si usted necesita asistencia personalizada para apoyar a un ser querido que lidia con el consumo de sustancias, contacte aqui a nuestros especialistas de la línea de ayuda.